Desde Park City
By/Por Juan Rodríguez Flores, Executive Editor LWR
No es la primera vez que el actor Sean Penn presenta una de sus películas en el “Festival Sundance”. Ya antes lo hizo con “The Falcon and the Snowman”, cuando ya empezaba a perfilarse como uno de los mejores artistas de su generación.
La oportunidad de regresar a Park City se le dio gracias al filme “This Must Be The Place”, cuyo estreno en Estados Unidos tuvo lugar el pasado domingo en uno de los principales teatros donde se lleva a cabo el festival.
Y aunque la cinta dirigida por el italiano Paolo Sorrentino produjo una tibia respuesta entre el público asistente, Sean Penn quedo satisfecho con los resultados.
En “This Must Be The Place” Penn interpreta a Chayenne, un estrafalario cantante de rock estadounidense quien decide abandonar su carrera artística para irse a vivir a Irlanda, alejado del medio en el que, entre concierto y concierto obtuvo fama, popularidad y fortuna.
Según dijo, en una charla LWR, desde el primer momento que leyó el argumento escrito por Sorrentino “sentí una identificación inmediata con Chayenne, quizás porque más de una vez he considerado hacer lo mismo: evitar estar bajo la mirada inquisitiva del público, a causa de la popularidad que tengo como resultado de las películas en las que vengo trabajando desde hace mucho tiempo”.
Pero aunque “This Must Be The Place” es un filme que tiene como figura principal a un artista no se trata de una historia ligera. Lo que sucede en ella es más que eso, el drama de un hombre que intenta hacerle justicia a la memoria de su padre recientemente muerto y quien, durante la Segunda Guerra Mundial, fue victimizado en un campo de concentración por un soldado ex nazi que se encuentra viviendo en algún lugar de Estados Unidos.
“Hay muchas cosas en común entre Chayanne y yo –considera Penn- porque yo creo que recuperar la individualidad que se ha perdido, al quedar uno expuesto a la manipulación de los medios de comunicación, debe ser muy saludable para el espíritu y el equilbrio mental. Esto es algo en lo que he venido pensando durante mucho tiempo, y me parece que se debe tener un fuerte sentido común para hacerlo. Y yo creo que lo tengo, sin duda alguna”.
Las afirmaciones expresadas por Sean Penn en el “Festival Sundance” de este 2012, no son muy distintas a aquellas que, en el pasado, fueron publicadas en las páginas de revistas y periódicos que pudieron entrevistarlo.
“No hay nada nuevo en las opiniones que tengo con respecto a lo que pienso acerca de la fama y la celebridad –indica Penn- las he vuelto a repetir, una y otra vez, desde antes de venir a presentar mi película. Hoy mismo, antes de proyectarse “This Must Be The Place”, tuve la oportunidad de comentarlas con otros reporteros. Se trata de algo muy sencillo: no me parece que sea una exageración, de mi parte, asegurar que la celebridad (tal y como se conoce en este país) es como una enfermedad que está corrompiendo la vida de quienes llegamos a ser (y somos) victimas de ella. Creo que la celebridad disminuye el valor que deben tener, esencialmente, los seres humanos dentro del ámbito del cine y el de otros espectáculos. Pienso que debemos combatirla con todas nuestras fuerzas”.
Pero aunque sigue conservando vigente la actitud rebelde e idealista que lo ha caracterizado durante toda su carrera, Sean Penn también tiene un costado de su personalidad en la que el sentido práctico y la comprensión de la realidad en la que se encuentra le han permitido sobrevivir frente a todo tipo de obstaculos.
“No estoy en guerra con Hollywood, entiendo que soy un actor como muchos otros, y que debo ganarme la vida practicando mi oficio. Sin embargo eso no quiere decir que no tengo otros intereses y aspiraciones. Una de ellas, quizá la más importante de todas, es la de volverme director y dejar atrás la actuación para siempre. Tengo varias películas dirigidas, pero mientras no encuentre la posibilidad de hacerlo de tiempo completo seguiré apareciendo de vez en cuando en la pantalla grande”.
Mientras tanto, ubicado lejos de los reflectores y la publicidad, de manera gratuita y sin apoyo internacional de ningún tipo, Sean Penn continúa ayudando al pueblo de Haití a recuperarse del temblor que hace más de dos años destruyó la mayor parte del país.
“La falta de solidaridad, la mentira y la corrupción con la que se actúa en las grandes tragedias que suceden en el mundo, así como la avaricia sin límites que tienen las compañías multinacionales apoyadas por Wall Street son otros problemas que debemos combatir. Frente a todo eso el problema de la celebridad es como un juego de niños”, señala Penn con una significativa sonrisa antes de concluir su breve charla con este portal digital.


