Desde Park City
By/Por Juan Rodríguez Flores, Executive Editor LWR
El día que Robert Redford tomo la decisión de fundar un festival que debía tener, como principal misión, ofrecerle a los cineastas independientes un espacio de absoluta libertad creativa, en el que podrían expresar sin ningún obstáculo sus visiones del mundo a través de los filmes que aspiraban a dirigir, escribir y producir. Era el ahora remoto año de 1978.
El punto de apoyo utilizado por Redford, para llevar a cabo tan singular y revolucionaria iniciativa, fue el Instituto Sundance que tenía establecido lejos del radar de los estudios cinematográficos de Hollywood, en los agrestes terrenos de la lejana y pequeña comunidad de Park City, Utah.
Aunque al principio no fueron tomadas muy en serio las iniciativas del protagonista de “Three Days of the Condor”, “All the President’s Men”, “The Candidate” “Jeremiah Johnson.”, y “Spy Game”, el “Festival Sundance” no tardo mucho tiempo en volverse un evento fílmico, de enorme categoría y prestigio, y sobre todo, muy diferente a todos los que se organizaban en las principales y sofisticadas capitales de los Estados Unidos.
Desde entonces a la fecha han pasado 34 años y el “Festival Sundance” no ha parado de seguir creciendo, lo mismo en el número de películas que participan en cada nueva edición, que en el continuo respeto y admiración que recibe de parte de la comunidad cinematográfica mundial.
Esto no ha sido producto de la casualidad sino resultado del respeto a los principios sobre los que fue fundado, así como la integridad politica, la coherencia y la ética moral con la que ha sido conducido por Robert Redford a lo largo de las últimas dos décadas.
Es tan importante el papel que ha jugado el “Festival Sundance” en la evolución de la industria fílmica norteamericana que sería difícil explicar su transformación y progresos sin la presencia de realizadores como Steven Soderbergh (“sex, lies and videotape”), Quentín Tarantino (“Reservoir Dogs”), Erroll Morris (“A Brief Story of Time”), Robert Rodríguez (“El Mariachi”), Charles Burnett (“Killer of Sheep” y muchos otros igual de talentosos, quienes comparten, como rasgo de identidad, el hecho de haber sido descubiertos para el mundo en alguna de las celebraciones anuales del festival.
El número de aciertos generados por el “Festival Sundance”, al impactar positivamente a más de una generación de directores, guionistas y productores, ha quedo plasmada en una larga y extensa lista de películas entre las que pueden nombrarse a: “Night on Earth”, “Monster in Box”, “Johnny Suede”, “In the Soup”, “Brother’s Keeper”, “Man Bites Dog”, “The Kids Are All Right”, “Hoope Dreams”, “The Brother’s McMullen”, “Lost Highway”, “Kurt and Curtney”, “American Movie”, “The Blair Witch Project”, “Masked and Anonymous”, “Pieces of April”, “Super Size Me”, “Hustle & Flow”, “Winter’s Bone”, “Red State”, “Pariah”.
Pero si bien es cierto que todo lo que ha sucedido a través de la historia del “Festival Sundance” es digno de los mejores elogios, lo más admirable es que, como bien lo ha dicho Robert Redford en recientes entrevistas: “seguimos conservando a un 99% las mismas propuestas y el idealismo que han servido de base al festival desde el momento que lo creamos. Y así planeamos seguir haciéndolo por otros veinte años”.


