By/Por Juan Rodríguez Flores, Editor Ejecutivo de LWR
Con motivo de la celebración del primer centenario del hundimiento del monumental barco de pasajeros ingles “Titanic”, comenzó a proyectarse en todos los cines de Canadá y Estados Unidos una nueva versión, en formato 3-D (Tercera Dimensión), de la legendaria película con ese título escrita y dirigida por James Cameron en 1997.
Producida a un costo superior a los $ 225 millones de dólares, lo que hizo que en ese momento se convirtiera en la cinta más cara en la historia de la industria fílmica de Hollywood, “Titanic” transformo para siempre la relación que tradicionalmente había existido entre los espectadores y la pantalla grande.
Y es que hasta antes de “Titanic” muy pocas veces el público tuvo la posibilidad de experimentar y conocer tan de cerca los incidentes vividos por los protagonistas de una película.
Espectacular y luminosa, y con un impactante poder emocional, “Titanic” deslumbro a millones de personas en todo el mundo gracias a la incorporación que Cameron hizo, como parte de su proceso de producción, de lo más avanzado en tecnología visual y efectos especiales que existían al momento de dirigirla.
Algo que le dio a la relación amorosa que va surgiendo entre Jack (Leonardo DiCaprio) y Rose (Kate Winslet), mientras el transatlántico en el que viajan realiza su primer y último viaje entre Inglaterra y Estados Unidos, una dimensión sin paralelo en la historia del cine contemporáneo.
Interesado desde el principio de su carrera en ir siempre un paso delante de otros realizadores, Cameron convirtió a “Titanic” en una apuesta personal hacia la evolución del arte cinematográfico de la que, pese a todos los pronósticos negativos que tuvo en su contra, logro salir vencedor.
Once premios Oscar y 1.8 billones de dólares obtenidos en las taquillas de los teatros por “Titanic” demostraron que no estaba equivocado al proponer que, así como sucede con la vida misma, el cine debe mantenerse en una constante y perpetua evolución técnica y artística.
Una década después, con la creación del filme “Avatar”, James Cameron volvió a revolucionar las ideas y conceptos que seguían aplicándose a la hora de acometer la tarea de escribir, producir y dirigir peliculas.
Realidad en Tercera Dimensión
En una reciente charla que ofreció a la prensa, junto con Jon Landau, productor de “Avatar” y “Titanic”, luego de la presentación de “Titanic” en 3-D, Cameron describió como “un proceso normal” la frecuencia con la que se ira proyectando un número cada vez mayor de películas con este sistema y en formato IMAX.
“Hollywood no puede ir en contra de un proceso como el que ya comenzó a ocurrir –indico el director de “The Terminator”, “Aliens 2” y “True Lies”- las cintas en 3-D no tardaran mucho tiempo en producirse regularmente. Yo no filme “Titanic” en tercera dimensión porque entonces no había las cámaras y el equipo para poder hacerlo. Hoy ya existen. Y ya que las tenemos a nuestro alcance debemos utilizarlas de la mejor forma creativa posible”.
Según Cameron las cintas tradicionales “van en contra de la propia naturaleza humana”, porque el cerebro y la visión que tenemos “perciben al mundo que nos rodea de una manera global y no de forma fragmentada”.
“Siglos de evolución no ocurren accidentalmente, y eso tenemos que entenderlo muy bien quienes hacemos películas” –aseguro Cameron- para quien la posibilidad de convertir en una inmersión total (para los espectadores) la proyección de una cinta “se ha vuelto real”.
“Tenemos dos ojos para ver, recibimos las imágenes del mundo en colores, nuestro sistema sensorial es muy complejo y escuchamos sonidos en todos niveles, eso quiere decir que estamos preparados para mirar películas en 3-D desde hace mucho tiempo”, dijo el realizador de nacido en Canadá.
Transformada a lo largo de 60 semanas, y a un costo de 18 millones de dólares, la versión de “Titanic” en 3-D fue descrita por James Cameron como “una ventana hacia un nuevo mundo, donde la experiencia de ver una película, en medio de la oscuridad de un teatro, se vuelve algo definitivamente inolvidable”.

















